La orientación espacial y su influencia en el aprendizaje
Escrito por Marc Giner
Una
de las habilidades básicas más relevantes en relación al desarrollo de los
aprendizajes de l@s niñ@s resulta ser la orientación espacial, esta habilidad
no se trata de una habilidad única y que no dependa de otros factores, como
puede ser la capacidad de memoria, por ejemplo, sino que depende en gran medida
del proceso de lateralización y del desarrollo psicomotor.
Sin
embargo, es importante tener en cuenta que en algunas ocasiones podemos
encontrar niñ@s con dificultades de orientación espacial sin problemas en relación
a la lateralidad o la psicomotricidad, aunque es posible que los hayan tenido
anteriormente.
Como
sabemos las personas nos regimos por 2 categorías básicas que nos permiten
entender aquello que sucede a nuestro alrededor, recordarlo y también actuar en
consecuencia, estas categorías tan importantes, cobre las que recaen todos
nuestros aprendizajes complejos, no son otras que el espacio y el tiempo, sin referentes
en alguna de éstas no somos capaces de procesar ningún tipo de información, o
por lo menos nos resulta seriamente difícil, de hecho, si nos paramos a pensar
las grandes incógnitas de la humanidad se refieren a estos dos conceptos que al
fin y al cabo parecen ser infinitos.
¿Dónde
termina el espacio? ¿Cuándo terminará el tiempo?
Bien
lejos de estas consideraciones de carácter más filosófico, cuáles son las
incidencias del desarrollo de la orientación espacial en el aprendizaje (en
otro artículo hablaremos de la orientación temporal y su incidencia):
- La orientación espacial juega un papel sumamente importante en el desarrollo de la lectura y la escritura, a primera vista nos puede parecer que esta relación no pueda ser tan importante, no obstante, resulta clave. La importancia reside en el hecho de que tanto las actividades de lectura como las de escritura se encuentran insertas en una direccionalidad muy específica:
- Tanto la lectura como la escritura, en nuestro sistema, siguen una direccionalidad clara de izquierda a derecha, es decir, empezamos a leer desde la izquierda y terminamos en la derecha. Esta direccionalidad es claramente favorable a los diestros, puesto que para los zurdos en las tareas de escritura suele conllevar ciertas incomodidades.
- En el momento en que no tenemos clara esta direccionalidad es cuando se suelen dar las inversiones en la lectura, las rotaciones de letras, especialmente aquellas más proclives a la rotación como son la b y la d o la p y la q, estas rotaciones se deben a la simetría existentes entre estos caracteres y pueden provocar importantes deficiencias en la lectoescritura, deficiencias que en algunas ocasiones pueden ser confundidas con dislexia.
- Lógicamente, las dificultades en la adquisición de esta direccionalidad entorpecen sobremanera el prime aprendizaje de la lectoescritura, así como los ulteriores progresos en esta.
- En cuanto a la escritura de las letras, manuscritas lógicamente, nos sucede lo mismo todas ellas siguen una direccionalidad concreta que nos facilitan entrelazarlas entre ellas y ser más ágiles escribiendo.
- Aquí las dificultades que nos puede suponer son un ritmo escritor lento o una mala grafomotricidad (mala letra).
- Por otra parte, el bajo desarrollo de la orientación espacial también puede incidir en otros aspectos básicos del desarrollo de l@s niñ@s, como son el deporte, pudiéndose mostrar poco hábiles ante todo en deportes que exigen saberse ubicar en superficies grandes. Al mismo tiempo, que, si además de las dificultades espaciales han tenido un desarrollo psicomotor pobre, pueden presentar dificultades en el sentido de mostrarse más bien torpes.
- En otro aspecto en el que puede incidir negativamente es en relación al dibujo, resultando niñ@s, en términos generales, con poca habilidad en este sentido.
Fuente del artículo
No hay comentarios:
Publicar un comentario